¿Nos quedaremos cortos de fuentes de alimentos con la explosión demográfica?

Cada vez que nace un niño, los nuevos padres y el resto de la familia se encuentran a menudo en un estado de éxtasis, cuando un nuevo miembro se une al clan. Experimentar la entrada de una nueva vida en la familia es simplemente maravilloso. Sin embargo, los economistas generalmente tienen un punto de vista divergente cuando se trata del nacimiento. Cuando los economistas hablan de demografía, uno de los nombres que vienen a la mente es Thomas Malthus, que tenía una perspectiva decididamente sombría sobre el aumento de la población.

Catástrofe maltusiana

En su libro seminal An Essay on the Principle of Population, publicado en 1798, Thomas Robert Malthus predijo un futuro sombrío basado en su teoría, que popularmente se conoce como la catástrofe maltusiana. Una catástrofe maltusiana -también llamada cheque maltusiano, espectro maltusiano y la crisis maltusiana- es una predicción de que el crecimiento de la población pronto superará la capacidad de producción agrícola del planeta. En otras palabras, en algún momento habrá demasiada gente y un suministro de alimentos muy limitado, lo que provocará un gran malestar. Malthus opinaba que el crecimiento de la población humana es geométrico (aproximadamente el doble cada 25 años), mientras que la producción de alimentos crecería aritméticamente, lo que en última instancia conduciría a la hambruna y la inanición, a fin de que los nacimientos no se controlaran de alguna manera.

Malthus argumentó que los beneficios a corto plazo de un mejor nivel de vida pronto se verían socavados, ya que el crecimiento de la población humana superaba la capacidad de producción de alimentos, lo que obligaría a que el nivel de vida volviera a ser de mera subsistencia.

Su libro influyó en el trabajo de dos biólogos famosos, Charles Darwin y Alfred Russel Wallace. Darwin reconoció a Malthus como un gran filósofo y sintió que el aumento de alimentos a través de métodos artificiales no era posible, ni tampoco era factible la práctica voluntaria del celibato o el control de la natalidad. Wallace sintió que An Essay on the Principle of Population era uno de los libros más importantes que jamás haya leído, y abordó con éxito los problemas de la biología filosófica.

Preventivo y positivo

Malthus propuso dos tipos de controles de población para evitar una catástrofe maltusiana: preventiva y positiva.

Un control preventivo es aquel en el que las personas toman la decisión voluntaria de retrasar el matrimonio y se abstienen de aparearse o procrear, alegando la falta de recursos para que las generaciones futuras puedan sobrevivir. Malthus sintió que los seres humanos no podían simplemente hacer la vista gorda ante las consecuencias de un crecimiento demográfico incontrolado y que tendrían que tomar medidas voluntarias para mantener el crecimiento demográfico bajo control.

Un control positivo, por otro lado, es un evento o condición que acorta la vida de los seres humanos a través de algo drástico, como la guerra, una epidemia, inundaciones y hambruna. Malthus también incluyó la mala salud y las malas condiciones económicas como parte de los controles positivos.

Crítica a la catástrofe maltusiana

Durante los últimos dos siglos, muchos científicos han argumentado que Malthus pasó por alto el avance tecnológico, que permitiría a los seres humanos mantenerse por delante de la curva de la población. Muchos argumentaron que la producción de alimentos puede, de hecho, crecer en proporciones geométricas porque la producción de alimentos no sólo se refiere a la tierra, sino también a los conocimientos científicos y tecnológicos para utilizarla adecuadamente. Avances como el mejoramiento de semillas, el reabastecimiento de nutrientes del suelo, el riego y la mecanización de la agricultura son sólo algunos de los ejemplos que sirven como un buen defensor de esta afirmación. Otros avances tecnológicos en otros sectores, como la energía, la manufactura, el transporte, las comunicaciones, etc., podrían ayudar a mantener la producción de alimentos a la par de la creciente población.

Eminentes economistas como Karl Marx y Henry George estaban entre los más notables críticos de la obra de Malthus. George argumentó que los humanos son distintos de otras especies, y pueden usar sus cerebros para aprovechar incluso las fuerzas reproductivas de la naturaleza a su favor, a diferencia de cualquier otro animal. Él justificó este argumento dando un ejemplo del Jayhawk. George señaló que tanto los Jayhawk como los humanos comen pollos, pero si hay más Jayhawks, habrá menos pollos, mientras que cuando hay más hombres, hay más pollos.

Otro factor que Malthus ignoró fue la transición demográfica. Durante la transición demográfica, las sociedades pasan de un estado de altas tasas de fecundidad (compensadas aproximadamente por una alta tasa de mortalidad) a un estado de bajas tasas de fecundidad (acompañado de una baja tasa de mortalidad). Malthus tampoco pudo prever avances en la salud pública y la anticoncepción moderna, lo que llevaría a una caída dramática de las tasas de fecundidad y de natalidad. Tal vez así es como la población humana restringirá la tendencia de crecimiento geométrico de la población.

Hasta este punto, la población mundial se ha mantenido por debajo de la línea de predicción de Malthus. Al mismo tiempo, el hambre en el mundo ha disminuido constantemente. Según la proyección de las Naciones Unidas, la actual tasa de crecimiento de la población es sostenible durante al menos otro siglo, teniendo en cuenta los avances tecnológicos actuales.

(0 votes)