¿Paracaídas para aviones?

Usar un paracaídas para llevar a una persona segura al suelo desde un avión es una cosa. Pero, ¿y si tuvieras que traer un avión entero para que repose de la misma manera? Ese era el desafío que enfrentaba la NASA cada vez que el Trasbordador Espacial (el avión espacial reutilizable, ahora retirado) volvía a la Tierra.

Durante su fase de lanzamiento, el transbordador tenía un potente motor principal y propulsores de cohetes que lo llevaban al espacio. Pero cuando volvió de nuevo, no era más que un planeador, flotando en el aire y contando con sus alas rechonchas para llevarlo a casa.

El transbordador espacial Endeavour, que aterrizará el 19 de junio de 2002.

Una vez de vuelta a la atmósfera terrestre, el transbordador alcanzó su pista de aterrizaje de 4,5 km de longitud a unos 350 km/h, en lugar de ser más rápido que un avión de reacción típico (que aterriza a velocidades de más de 240 km/h o 150 mph). Cuando las ruedas estaban en el suelo, la tripulación aplicó los frenos para detener la embarcación de forma segura, pero también utilizaron un paracaídas horizontal llamado paracaídas de arrastre para ayudar. Tenía unos 12 metros de diámetro y ayudó a reducir la velocidad del transbordador en un 75 por ciento antes de que fuera desechado.

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