¿Sabías que existen los satélites pequeños?

Los satélites más pequeños tienen aproximadamente el mismo tamaño que las pelotas de tenis cuadradas. Este ligeramente más grande tiene antenas miniaturizadas, una cámara, células solares y cohetes en una caja que mide 13 × 13 × 25 cm (5 × 5 × 10 pulgadas) y pesa 3,7 kg (8 libras). Fue el último satélite lanzado desde el transbordador espacial Atlantis cuando voló su última misión, la STS-135, en julio de 2011.

Piensa en un satélite espacial y probablemente pensarás en una lata gigante y brillante del tamaño de un camión. Pero no todos los satélites son tan grandes. En las últimas dos décadas, ingeniosos ingenieros han estado experimentando con pequeños instrumentos espaciales que son más pequeños, más sencillos, más baratos, más audaces, más experimentales y menos arriesgados de lanzar.

En 1999, Bob Twiggs, entonces profesor de la Universidad de Stanford, inició esta tendencia a la baja cuando propuso CubeSat, un satélite construido a partir de módulos estandarizados en cubos de 10 cm, aunque desde entonces se han construido satélites aún más pequeños. Hoy en día, es bastante común leer sobre picosats (que generalmente pesan hasta 1 kg), nanosats (hasta 10 kg), microsats (hasta 100 kg) y minisats (hasta 500 kg). En 2017, la NASA lanzó el picosat más pequeño del mundo, con un peso de sólo 64 gramos, empaquetado en un cubo de 3,8 cm y fabricado íntegramente con una impresora 3D. ¿Los satélites serán aún más pequeños en el futuro? ¡No tan rápido! Hay serias preocupaciones de que los picosats son demasiado pequeños para vigilarlos adecuadamente y podrían representar un riesgo importante para otras naves espaciales si se convierten en desechos espaciales impredecibles.

 

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